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CIEP se adjudica fondos concursables para profundizar la investigación sobre el cambio climático en la región

CIEP 04/02/2019
CIEP se adjudica fondos concursables para profundizar la investigación sobre el cambio climático en la región

La Patagonia es una reserva biológica del planeta y cada año se van observando evidencias de los efectos del cambio climático en sus ecosistemas. En este escenario, las comunidades de plantas se están viendo  expuestas a temperaturas más altas y regímenes de precipitación más variables que en épocas anteriores. Estas nuevas condiciones climáticas están causando cambios importantes en la vegetación, como la mortalidad masiva de árboles y alteraciones en el rango geográfico - o áreas de distribución -de determinadas especies. Actualmente, los datos aportados por los modelos climáticos proyectan que los ecosistemas de latitudes medias y altas experimentarán sequías aún más severas que las que ya han ocurrido. Estas sequías se proyectan justamente durante la temporada de crecimiento de las plantas, lo que podría acentuar los efectos negativos que el cambio climático está teniendo sobre la vegetación.

La investigadora CIEP, Dra. Frida Piper, destaca que “con este proyecto de investigación recientemente queremos conocer y anticipar la resiliencia y resistencia de las comunidades de plantas al cambio climático, y para lograrlo es necesario comprender los mecanismos fisiológicos involucrados en la supervivencia de las plantas durante periodos de sequía extrema”. La fisiología se interesa en comprender los componentes internos de la plantas y cómo estos responden frente a ciertas adversidades  ambientales  o estresores -escases de agua, oxígeno, luz, nutrientes, bajas y altas temperaturas, entre otros-. Si bien se conocen muchos mecanismos fisiológicos que promueven la resistencia a la sequía, este conocimiento proviene mayoritariamente de experimentos controlados con especies modelo como Arabidopsis (hierbas de pequeño tamaño), o especies cultivadas. Los eventos masivos de mortalidad arbórea y los cambios en rango de distribución ocurridos en años recientes en distintas partes del mundo dejaron ver el escaso entendimiento que existe actualmente sobre los mecanismos que conllevan a la mortandad de plantas y extinciones locales en condiciones naturales. En ese contexto, la región de Aysén ofrece un laboratorio natural único, presentando un marcado gradiente de precipitación donde es posible encontrar una misma especie distribuida a lo largo de todo el gradiente. “Mediante el análisis de muestras extraídas desde distintas zonas de la región hemos verificado que algunas especies nativas sometidas a estresores, como por ejemplo, el viento, la sequía y las bajas temperaturas, logran adaptarse mediante la conservación de recursos a costa de crecer menos. Es probable que las especies con menos capacidad de adaptación cambiarán su área de distribución habitual, algunas tendrán menos posibilidades de colonizar nuevos territorios y podría aumentar su tasa de mortandad”, agregó.

Las repercusiones de la investigación también se relacionan con el balance de carbono y el efecto “invernadero“, responsable del aumento de la temperatura a través de la acción antrópica.  Los árboles y la vegetación ayudan a mitigar el efecto invernadero al absorber y convertir el dióxido de carbono de la atmósfera, a través de la fotosíntesis, en carbono que "almacenan" en forma de madera y carbono no estructural. En esta línea, Piper señala que, “desde la experiencia y la información de proyectos anteriores, es probable que las especies adaptadas a entornos estresantes prioricen el almacenamiento de carbono en vez de un rápido crecimiento, ya que el almacenamiento de carbono suministra energía a las plantas en períodos de estrés, cuando la fotosíntesis es fuertemente reducida. El estudio tiene como objetivo además, conocer las diferencias genéticas entre poblaciones de una misma especie adaptadas en ambientes húmedos y secos, y cuáles son la estrategias que estas especies, del mismo género, utilizan para lograr adaptarse a las nuevas condiciones producidas por el cambio climático.  Todo este conocimiento será fundamental para mejorar el poder predictivo de modelos de vegetación y flujos de carbono y para delinear medidas efectivas de conservación y restauración.

Fortaleciendo la educación superior regional

Otro importante aporte del proyecto es que sus fondos permitirán financiar tesis de pregrado, magister o doctorado. Por esta razón, Piper contempló durante su elaboración la financiación de cuatro tesis de pregrado a través de becas. “Hasta ahora la región de Aysén no contaba con carreras completas de pregrado en el área de las ciencias naturales, hecho que en la práctica significaba que el financiamiento para becas mediante proyectos Fondecyt adjudicados por el CIEP, no quedaba en la región. Es decir, el esfuerzo regional en captar recursos centrales para formación de capital humano, no beneficiaba directamente a la región de Aysén. En cambio ahora, en el escenario de lograr un consenso entre los colegas de la Universidad de Aysén sobre un tema que se puede copatrocinar entre CIEP y su casa de estudios, estos recursos quedarían en la región fortaleciendo la educación superior y consolidando carreras completas sin que los estudiantes deban perfeccionarse en instituciones de otras ciudades” puntualizó la investigadora.

Al respecto, el jefe de la carrera Ingeniería Forestal de la Universidad de Aysén, Dr. y Profesor Carlos Zamorano, indicó que "es de suma relevancia priorizar en la articulación de los esfuerzos que tanto investigadores como la Dra. Piper como académicos de la Universidad de Aysén realizamos para generar conocimiento en relación a nuestros recursos naturales, y más aún, en que este conocimiento vaya en directo beneficio de nuestros estudiantes, en particular de la carrera de Ingeniería Forestal. La iniciativa de la Dra. Piper en mi opinión representa un importante y notable avance y un privilegio, ya que permitirá enriquecer los procesos formativos de los futuros profesionales del sector forestal que como Universidad estamos impulsando centrado en nuestros bosques nativos, integrando un conocimiento aplicado e integral no sólo a nivel de un árbol, sino que también de ecosistema y en un contexto de acelerados cambios en los regímenes de precipitación y temperatura. Desde ya me atrevería a asegurar que contaremos sin dificultad con el consenso necesario entre los académicos para concretar esta extraordinaria posibilidad para nuestros estudiantes”, señaló el investigador.

Por su parte, el docente de la carrera de Ingeniería Forestal de la Universidad de Aysén, Dr. Daniel Soto, señaló que ”la posibilidad de tener un potencial financiamiento para tesistas de Ingeniería Forestal, generaría un círculo virtuoso donde se integra la investigación de punta con la educación superior, lo que llama aun más la atención porque no se tiene que recurrir a otras instituciones del país para estudiar o investigar fenómenos ecológicos asociados a los bosques. A mi juicio, es maravilloso lo que se esta originando entre el CIEP y la Universidad de Aysén, y creo que será visto muy auspiciosamente por actores del sector publico, privado y académico a nivel nacional”.

Cabe destacar que los Proyectos Fondecyt son financiados en su totalidad por el ahora ministerio de Ciencia, y que cada año cuenta con más de mil postulantes y una tasa de adjudicación de alrededor del 40%. A modo de referencia, en el año 2018 postularon 1902 proyectos y sólo fueron seleccionados para adjudicación 518. Dicha selección se determina en base a tres indicadores: calidad de la propuesta -equivalente a un 40% de la evaluación–, viabilidad de la propuesta -equivalente a un 30% de la evaluación-, y productividad del investigador responsable -equivalente a un 30% de la evaluación. Las propuestas son revisadas por pares nacionales y extranjeros, lo que transparenta y valida el proceso de selección y adjudicación de proyectos.