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CIEP profundiza estudios sobre cuencas intactas y sus valores ecosistémicos en la región de Aysén

CIEP 09/08/2018
CIEP profundiza estudios sobre cuencas intactas y sus valores ecosistémicos en la región de Aysén

Desde el año 2014 se viene ejecutando este proyecto de investigación que ha indagado en la interacción entre el sistema dulceacuícola y el uso del suelo en microcuencas de la región de Aysen. La selección y clasificación de una cuenca con bosque primario se basa inicialmente en la categorización de bosque maduro del catastro de bosque de CONAF, y posteriormente validadas a través de imágenes satelitales y visitas a terreo para estudiar la estructura del bosque. Las cuencas intactas no han sido intervenidas por explotación forestal, ganadera o agrícola.

“Los estudios que venimos desarrollando sobre la calidad de las aguas que fluyen en las cuencas de esos bosques, de la biodiversidad de esos arroyos y el funcionamiento de los procesos ecosistémicos, apuntan a determinar más en detalle los servicios ecosistémicos de estas cuencas, para responder preguntas como, ¿cuánta agua se produce en cuencas que tienen bosques intactos?, ¿cuánta biodiversidad existe en esos bosques y arroyos?, ¿cómo interactúa el bosque con el ecosistema dulceacuícola?

Otro de los aspectos que se ha estudiado en profundidad es la calidad de los suelos, estableciendo las diferencias que hay entre los suelos que existen en las cuencas intactas, frente a los suelos que existen en lugares donde ha habido talas de bosque, incendios históricos y penetración de ganadería. Para esto se ha comparado estos distintos tipos de microcuencas, especialmente los arroyos de cabecera -trabajo inédito en la región de Aysén- gracias a la gran amplitud de los sitios de muestreo, que superan los 50 puntos, en los que se ha hecho un trabajo en torno a estudiar la biodiversidad, con toma de muestra de invertebrados, microalgas y calidad de agua. “Durante el desarrollo del Fondecyt empezamos a entender que estos sistemas son únicos a nivel mundial, gracias también al gradiente de precipitación, que genera tanta variedad de ecosistemas en tan poca distancia”, comentó el limnólogo del CIEP e investigador del proyecto PhD Brian Reid.

Durante el primer año  del proyecto se instalaron estaciones de monitoreo de caudal cuyos datos se siguen recogiendo periódicamente. En el segundo año se seleccionó un set de ocho microcuencas distribuidas a lo largo del gradiente de precipitación, las que se han estudiado por dos años. Los investigadores conocen estos arroyos desde el punto en que nacen, y cada mes van a descargar los datos almacenados en las estaciones de monitores. Los puntos de toma de datos están ordenados por pares, existiendo un par en Coyhaique Alto, uno dentro de la reserva nacional Trapananda, uno cercano al lago Portales y un último par entre Puerto Tranquilo y Bahía Murta. “Están pareadas, por ejemplo en Coyhaique Alto, donde hay dos, una en un sector que tiene efectos de tala de bosques y de incendios, y la otra microcuenca de cabecera no tiene impactos. Estudiamos estas cuencas pareadas en hidrología, biodiversidad, ampliándonos últimamente a estudios de los humedales intactos dentro de estas cuencas”, señaló Astorga.

Durante el transcurso y desarrollo del proyecto Fondecyt, los investigadores CIEP se adjudicaron un fondo internacional de investigación otorgado por la Fundación Kaplan de Estados Unidos. Con esto, y dando continuidad a sus estudios previos en bosques maduros intactos, la oportunidad ahora es mapear todas las microcuencas intactas en la Patagonia, incluyendo sectores de la región de Los Lagos y de Magallanes. La metodología de trabajo consiste en tres grandes etapas, las cuales comienzan con la categoría de bosque adulto del catastro de bosque de CONAF. Posteriormente se verifica esta información y se contrasta con mapeos vía imágenes satelitales y de Google Earth, para establecer si existen impactos en las cuencas, dejado fuera sectores desde donde se han realizado incendios, faenas forestales y se han hecho caminos con estos propósitos. La última etapa consiste en contrarrestar la información de las etapas uno y dos con un trabajo en terreno donde se precisa de mejor forma los límites de las cuencas y microcuencas consideradas partes de bosques intactos o sin alteraciones antrópicas. Cabe señalar que muchas de las cuencas en estudio pertenecen a Chile y Argentina, por lo cual también se desarrolla un trabajo de homologar la misma caracterización que ocupan los organismos estatales responsables de generar y estandarizar dichas clasificaciones de bosques, en ambos países.

En las tres etapas consecutivas del estudio, el área de zonas sin impacto se va acotando cada vez más y se va restringiendo principalmente a zonas altas, estén éstas bajo protección del estado a través de sus programas de conservación o pertenezcan a propietarios particulares, sin embargo “de las tres regiones, Aysén es la que más tiene este tipo de cuencas intactas con bosques primarios”, comenta Anna Astorga, quien además complementa “en este sentido, es interesante saber a qué elevación están las microcuencas, qué precipitaciones tienen y qué tipo de clima”, todo es información relevante para estos estudios científicos que son de gran impacto a nivel mundial, pues estas zonas adquieren mayor valor a medida que se van reduciendo en espacio y número.

El trabajo en terreno tiene una duración aproximada de seis meses y aunque es imposible recorrer todos los sectores mapeados, se intenta cubrir un porcentaje significativo y representativo de la muestra total. Para estos propósitos, los investigadores CIEP han desplegado una fuerte red de colaboradores universitarios que normalmente los acompañan a sus trabajos de terreno, desde jóvenes que inician sus carreras de pre grado en la Universidad de Aysén, hasta investigadores que están iniciando sus carreras científicas de magíster en universidades chilenas y extranjeras.

En el trabajo de terreno en torno al proyecto Kaplan, y tal como es uno de los focos más valiosos para la Fundación, está el componente de educación ambiental, área en la que los investigadores CIEP revelan otra de sus grandes pasiones. “A los dos, a mí y a Brian nos encanta la educación: llevar a jóvenes investigadores o estudiantes a terreno y empaparlos con nuestro entusiasmo por los ríos. Es una mezcla de aprendizaje de cómo trabajar en terreno, cómo acampar, cómo no dejar rastro, y la investigación, la que intentamos hacer bien pedagógica, explicar el por qué se está haciendo esto, así como integrar las experiencias de ellos, de sus trabajos previos”, comentó la investigadora.

Finalmente, explica Astorga “el objetivo final que nosotros tenemos es que estos mapas de cuencas intactas puedan usarse en la planificación del uso de las cuencas, y transmitir el valor e importancia que tienen en la Patagonia y a nivel mundial”.