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¿...Sabías qué...?

CIEP 11/10/2018
¿...Sabías qué...?

Existen multitud de patógenos trasmitidos por vectores que pueden ser causantes de enfermedades en el ser humano, en los animales, o en ambos (conocidas como zoonosis). Entre estos vectores destacan algunos insectos como los piojos, los mosquitos o las pulgas, y arácnidos como las garrapatas. De estas últimas existen más de 800 especies repartidas a nivel mundial, y se clasifican generalmente en garrapatas duras (Ixodidae) y blandas (Argasidae). Algunas enfermedades relacionadas con la picadura de estos artrópodos hematófagos son la borreliosis o enfermedad de Lyme, la ehrlichiosis, la rickettsiosis o la fiebre Q.

Sigue existiendo incertidumbre acerca de cuáles son los factores fundamentales que determinan la variación espacial y temporal de la incidencia de algunas de estas enfermedades en humanos. Sin embargo, se sospecha que ciertos factores bióticos (abundancia de reservorios y vectores) y abióticos (clima, antropología) pueden influir.

Por lo tanto, un mayor conocimiento de estos factores puede contribuir a definir mejores estrategias de vigilancia que permitan superar las barreras que obstaculizan la eficaz y eficiente prevención de estas enfermedades.

En caso de encontrar una garrapata no se recomienda el uso de alcohol, aceite, vaselina, petróleo u otros productos porque crean una especie de película alrededor de la garrapata que impide que respiren, lo que parece acelerar la regurgitación de sangre al torrente sanguíneo del hospedador. Tampoco deben cortarse, quemarse y, sobre todo, no se debe tirar con los dedos aplastando su cuerpo, pues en este momento podría producirse la inoculación de fluidos al hospedador.

Lo ideal es que se retire al parásito usando unas pinzas, con las que se sujete a la garrapata por su zona bucal, evitando así aplastar el cuerpo. Realizar una tracción continua y lenta sin excesiva fuerza en perpendicular a la piel.