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Soraya Villagrán y Rosa Torres, dos asistentes de investigación claves del CIEP

CIEP Miércoles 6 de Abril del 2016 Noticias

Nombre: Soraya Villagrán

Profesión: Bióloga Marina, magíster en Gestión Ambiental. Jefa de Laboratorio CIEP.

Edad: 36 años

Universidad: Universidad Católica de la Santísima Concepción

Soraya colabora activamente en diversos proyectos de investigación, tanto en terreno como en el análisis químico de todas las muestras, desarrollando técnicas para los análisis ambientales en columnas de agua, sedimento y tejido vegetal. Además desarrolla iniciativas de vinculación del CIEP con la comunidad, especialmente en el ámbito escolar, donde se encarga de cada detalle en las visitas que los colegios realizan al laboratorio, siempre dispuesta a explicarles a l@s alumn@s en forma amena y didáctica cómo funcionan los equipos y cómo es trabajar ahí, “la gente que me pide ayuda, yo normalmente se las doy”, confiesa.

Recientemente madre, y ya de vuelta a sus labores después de su períodos de pre y post natal, Soraya ya ha impulsado una campaña de reciclaje en el centro y enfrenta una serie de desafíos propios de su labor.

Aquí nos cuenta un poco qué significa su trabajo en el centro:

¿Desde cuándo y cómo llegaste a trabajar al CIEP?

A través de un concurso. Postulé desde Concepción; yo no conocía a nadie acá, salvo mi marido que había llegado a trabajar anteriormente, por eso igual postulé al trabajo, conocía de visita la región, pero me gustó mucho… eso hace ya 8 años.

¿Cuál es tu función específicamente dentro del centro?

Como jefa del laboratorio tengo que ver todo el tema del funcionamiento del laboratorio, el tema de los equipos, el tema del personal, lo que es el reglamento del laboratorio. También participo en la mayoría de las metodologías que se hacen en las investigaciones, buscándolas y preparándolas para que después los investigadores sigan el patrón. Ellos trabajan con esos protocolos que yo he ido armando, que obviamente no los inventé yo, sino que los he ido buscando en bibliografía y adecuado a lo que nosotros trabajamos acá en la región…

También veo otras cosas como la conexión con el bachillerato de la Universidad Austral y la coordinación entre investigadores CIEP y la universidad, hago clases ahí también, y así una serie de cosas relacionadas con análisis de muestras de laboratorio.

¿Es complicado trabajar con científicos de larga trayectoria?

Un poco. Ellos no son complicados en aspectos como de cahuínes, nada de eso. Pero sí son exigentes y tienen un ego un poco alto, entonces qué pasa a veces, por ejemplo, un investigador es súper desordenado, entonces yo tengo que a veces igual llamarle la atención, porque el laboratorio es un lugar en que se trabaja en común, no sólo este investigador, sino que trabajamos muchos, y que tiene que quedar ordenado, que tiene que quedar limpio… entonces, ahí como que empiezan los roces, porque no les gusta que les llamen la atención… hay otros que son más exigentes desde el punto de vista que les gustaría que todo funcionara a la perfección, y lamentablemente acá en la región igual es complicado eso a veces. No siempre las cosas funcionan bien, por ejemplo como el agua era de mala calidad, el equipo que nosotros teníamos en el laboratorio para hacer agua de calidad 1 se echó a perder, y ahora hay que mandarlo a arreglar o comprar uno nuevo y tampoco las lucas están… entonces eso a veces es complicado porque los investigadores tienen mucho roce con gente de otros países, donde la realidad es totalmente distinta, gente de Stanford, de Canadá, otros lugares, otros laboratorios, donde hay mucho dinero, entonces funciona todo maravillosamente, a diferencia de acá que no tenemos los recursos, entonces la situación es un poco más delicada… pero siempre se llega a acuerdo, nunca he tenido problemas, porque finalmente nos entendemos…

¿Cuáles son los mejores momentos vividos en el laboratorio y cuáles los más difíciles?

El mejor momento fue cuando nos cambiamos de Bilbao a acá, porque cuando estábamos en el centro de Coyhaique, el laboratorio era chiquitito y era como la parte de atrás del lugar, era como una bodega laboratorio. Era chico y deficiente en hartas cosas, y a pesar de eso se hicieron hartas cosas, pero era incómodo y era feo. Entonces, al llegar acá, independiente de todos los problemas que tengamos, igual acá el edificio fue hecho para ciencia, lo otro era una casa. Entonces, eso es un logro… así como haber ganado proyectos bonitos, equipos que se han comprado con los proyectos… yo creo que todo eso me ha hecho feliz.

Los momentos más difíciles, por ejemplo, es ahora con tema del agua, que es algo que se arranca de tus manos...  esos son momentos difíciles, pero yo sé que lo vamos a solucionar.

¿Crees que se conoce bien y se valora la función que cumplen los biólogos como asistentes de investigación?

Depende de las personas. Hay personas que lo valoran mucho, por ejemplo en los colegios, los profesores, los alumnos. Yo creo que esa gente, ese público, valora lo que nosotros hacemos. Pero, a lo mejor falta que lo valore la persona común y corriente, no sé, el trabajador, el jardinero, que a lo mejor no tiene idea lo que hacemos.

Yo, por lo menos, siempre estoy dispuesta a hacer más divulgación de lo que nosotros hacemos, y creo que la disposición que tengamos nosotros para hacer esto, también es importante.

 

Rosa es oriunda del vecino país de Perú y trabaja hace casi 4 años como analista de muestras en CIEP. Vive en Puerto Aysén pero ya está acostumbrada a realizar el viaje de una hora cada día de trabajo, feliz por encontrarse con su hijo que la espera.

Aquí nos cuenta un poco más de su trabajo:

Nombre: Rosa Torres

Profesión: Bióloga

Edad: 43 años

Universidad: Universidad Nacional de Trujillo, Perú.

¿Desde cuándo y cómo llegaste a trabajar a CIEP?

Ingresé el 20 de agosto del 2012. Recuerdo que presenté mi currículum en enero de ese mismo año y en agosto me estaban llamando para trabajar aquí.

¿Cuál es tu función específicamente dentro del centro?

Soy analista del laboratorio, hago análisis de agua y de fitoplancton.

¿Es complicado trabajar con científicos de larga trayectoria?

Para nada complicado. Al contrario, es muy agradable trabajar con ellos porque, primero que nada son muy metódicos, respetan tus tiempos y la cantidad de muestras que tú puedes analizar. Entonces, se genera un respeto entre el investigador y el analista.

¿Cuáles son los mejores momentos vividos en el laboratorio y cuáles los más difíciles?

Los mejores son compartir con los mismos colegas, con los estudiantes y tesistas que llegan, porque traen otras informaciones. Creo que eso es lo más agradable… el ambiente es grato para trabajar, eso es lo que más me gusta del CIEP.

Y lo que menos me gusta… no creo que haya, todo lo que hago realmente me gusta, no hay nada que no me guste… quizás ahora el problema del agua, pero de ahí nada más, no tengo ningún inconveniente.

¿Crees que se conoce bien y se valora la función que cumplen los analistas como asistentes de investigación?

Sí, porque en mi caso, mi jefa que es la Sra. Soraya, antes de ser mi jefa, ella también ha realizado los análisis, entonces, cuando yo ingresé aquí, ella me instruyó un poco de cómo eran los equipos acá, porque pueden ser los mismo equipos, pero en distintos lugares la función cambia algo. Ella primero ingresó conmigo, me instruyó bien, me enseñó cómo ella trabajaba y de ahí no tuve ningún inconveniente. Trabajamos bien, hasta ahora.