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Investigador CIEP publica en Nature, estudio que soluciona un enigma de la paleofauna sudamericana.

CIEP Lunes 10 de Julio del 2017 Noticias

La investigación es el resultado de una colaboración internacional en la que participaron destacados científicos de Alemania, Argentina, Chile, Francia, EEUU y Uruguay.

A mitogenomic timetree for Darwin’s enigmatic South American mammal Macrauchenia patachonica, es el estudio que resuelve la incógnita de la macrauquenia, un animal extinto cuyas características sorprendieron al mismo Charles Darwin – sus fosas nasales no se ubicaban por sobre los dientes sino entre los ojos-. El naturalista inglés encontró los primeros restos fósiles en la Patagonia Argentina y Uruguay, e inmediatamente se empeñó en establecer con qué linaje se relacionaba en la cadena evolutiva. Finalmente, gracias a los trabajos del paleontólogo Richard Owen, los restos se asociaron con los camélidos andinos, antes llamados “auquénidos”. Sin embargo, a partir del análisis de nuevas muestras óseas encontradas en la cueva de Baño Nuevo (región de Aysén) se descubrió que estaría más vinculado a los mamíferos perisodáctilos (rinocerontes, caballos y tapires) y que lejos de ser una especie “transicional” es un linaje que terminó en un callejón sin salida y se extinguió sin dejar descendientes.

La cueva de Baño Nuevo, es un área arqueológica de particular interés a nivel nacional e internacional, pues presenta uno de los  contextos culturales más antiguos conocido hasta la fecha en la Patagonia central. El investigador CIEP, Francisco Mena, Doctor en Antropología - que desarrolla investigación en arqueología del oriente de Aysén y coordina investigaciones en otras áreas de la prehistoria regional- llegó a Baño Nuevo interesado en los procesos culturales y naturales de formación de los sitios, y durante sus trabajos de recopilación y catalogación se encontró con una pieza esencial para las conclusiones de esta investigación. “Hemos hecho un aporte fundamental al conocimiento de este ungulado (mamíferos que en sus extremidades presentan cascos o pezuñas) puesto que aunque se conocen sus restos óseos de varios lugares en Sudamérica, las principales colecciones provienen de lugares tropicales o subtropicales donde el ADN fósil no se preserva. La muestra ha resultado crucial entonces para reconstruir gran parte del genoma mitocondrial de este especie y definir su taxonomía y divergencia, tema que hasta ahora era muy confuso”, señaló.

La investigación se articuló entre distintos especialistas pues se recolectaron múltiples evidencias fósiles de diversos sectores del continente. El antropólogo Patricio López, coautor del estudio, y miembro del Centro de Investigación en Arqueología Marítima del Pacífico Sur Oriental ARQMAR (Valparaíso), señaló que “nuestra labor consistió en identificar anatómica y taxonómicamente las muestras, describir su estado de conservación y características de su fosilización (evaluar posible presencia de elementos orgánicos), y detallar el contexto espacial y cronológico del hallazgo. Posteriormente, los especialistas en análisis de ADN de la Universidad de Postdam (Alemania) extrajeron segmentos densos del hueso que potencialmente preservaran en su interior elementos como fibras de colágeno para obtener una secuencia lo más completa posible de ADN”.

De todas las muestras que fueron enviadas desde distintas partes de Sudamérica -Uruguay, Argentina,  Bolivia y Chile- la única que resultó positiva fue la de Baño Nuevo, “lo que se relaciona a una buena preservación en general, por la sequedad y la temperatura, y a que es un sitio no tan antiguo en comparación a otros cuyas muestras presentan un proceso de pérdida de elementos orgánicos más intensiva.” Concluyó López.

Para Francisco Mena, se destaca en esta investigación, la visión multidisciplinaria pues participaron expertos en paleogenética, zooarquéologos y arqueólogos, lo que permitió realizar un encadenamiento de especialidades que contribuyeron al desarrollo de un estudio sistémico, abordado desde distintas disciplinas.  Las conclusiones, obtenidas luego de la reconstrucción del 80% del genoma mitocondrial del mamífero,  determinaron que el linaje de la macrauquenia, se  habría separado de los rinocerontes, caballos y tapires, hace unos 66 millones de años.