Los Andes representan un rasgo geológico y biogeográfico único de Sudamérica. Desde una perspectiva de geografía humana, esta cadena montañosa proporciona un fácil acceso a ecosistemas muy variados distribuidos en altitud. La combinación de un paisaje geológica y ecológicamente diverso proporciona un contexto excepcional para explorar el potencial de los isótopos de estroncio con el fin de rastrear los movimientos de las personas y la transmisión de la cultura material. Aquí, se desarrolla un paisaje isotópico de estroncio biodisponible (87Sr/86Sr) que se aplica para reconstruir la paleogeografía humana a través del tiempo en la zona sur de los Andes de Argentina y Chile (31°-34°S). Estos resultados se obtuvieron a partir de un muestreo macrorregional de roedores (N = 65) y plantas (N = 26) de contextos modernos y arqueológicos. Este «transecto de estroncio andino sur» se extiende por más de 350 km a través de los Andes y abarca las principales provincias geológicas entre la costa del Pacífico (Chile) y las tierras bajas orientales (Argentina). Se sigue un enfoque recientemente desarrollado para la construcción de isoespacios sobre la base de la regresión de bosques aleatorios y el análisis SIG. Los resultados sugieren que el estroncio biodisponible está estrechamente vinculado a la geología del manto rocoso y ofrece una representación de alta resolución para rastrear la paleogeografía humana que incluye los niveles de territorios o la movilidad diaria y los eventos anómalos que alteran las áreas de distribución, como la migración. El sur de los Andes proporciona un marco geológico ideal para desarrollar este enfoque, dado que la variación geológica en la edad de las rocas y su composición produce firmas isotópicas distintivas para cada región biogeográfica principal. Por último, se aplica este marco a un conjunto de resultados procedentes de restos humanos del valle de Uspallata en Mendoza (Argentina), para evaluar la incidencia de la migración en el periodo clave de la consolidación de las economías agropastoriles, entre 800 y 1400 d. C. La aplicación del isoespacio a los valores obtenidos de los restos humanos confirma la persistencia de grupos humanos con territorios relativamente restringidos que abarcaban Uspallata y la Precordillera adyacente entre los años 800 y 1500 d. C. También se identificó un pulso de migración humana entre 1280 y 1420 d. C., poco antes de la conquista inca. Con miras al futuro, se espera converger con los esfuerzos en curso en América del Sur para construir un marco de investigación continental para rastrear el movimiento de personas, animales y artefactos a través del espacio y tiempo.